divendres, 14 de febrer de 2014

COSTALERO & PORTANT




Desde la distancia percibo que mi Semana Santa de Tarragona empieza a moverse. En este blog aparece el comentario acerca de la problemática surgida por los ensayos en la Parte Alta de la ciudad, sobre cuyo tema me resulta difícil opinar porque no tengo una comprobación personal de la misma. ¿Es realmente un grave problema? ¿Se trata de una reacción un tanto desmesurada? ¿Si fuera una actividad de otra índole se darían parecidas quejas? ¿Obedece a una cierta intencionalidad o campaña anti lo que sea? De todas maneras pienso que en toda la geografía española se dan situaciones parecidas. En ocasiones, he sido testigo de algún ensayo en altas  horas nocturnas. ¿Nos estamos poniendo quisquillosos por el hecho de llamar la atención?
Pero al hilo de los ensayos quiero comentar una extensa entrevista que me ha llamado la atención realizada a los dos autores de un interesante libro “Locos del Costal. Aproximación psicológica al costalero” de la Editorial Abec. El libro se refiere al entorno del costalero de la Semana Santa de Córdoba profundizando en los aspectos humanos y psicológicos del mismo. Dicha lectura me ha proporcionado argumentos para realizar una transposición entre el portant tarraconense y el costalero andaluz. Evidentemente el espacio geográfico y social es diferente pero salvando esta distancia tengo la sensación que el aspecto humano desde el punto de vista psicológico no difiere tanto. Por esto no resisto la tentación de extraer, comentar y resumir tres aspectos de la citada entrevista:

MOTIVOS QUE MUEVEN A UNA PERSONA PONERSE DEBAJO DE UN PASO

Assaig de portants de l'Oració a l'Hort, 2012
Foto: Grup de Facebook Portants Oració a l'Hort 
1) Admiración y devoción a una imagen y a lo que representa. Dudo de la existencia de una excesiva similitud con Tarragona ya que en nuestra ciudad no intuyo, desde mi personal percepción, una excesiva efervescencia o pasión hacia una determinada imagen. Aunque surge la duda de conocer de manera concreta el grado de conocimiento que tiene el portant o costalero de lo que  representa o significa en el sentido religioso las figuras soportadas por  sus hombros. Sería interesante disponer de una encuesta a pie de calle, mejor dicho, de paso.
2) Amistad y compañerismo. Esto permite compartir vivencias y momentos emocionantes con los amigos, constituyendo por añadidura un importantísimo factor de captación, introducción o incorporación. Es una atribución muy propia de la sociedad mediterránea no solamente en este caso concreto sino en otros aspectos de nuestras relaciones humanas (salidas, cafés, cervecitas, reuniones, viajes, fútbol… con amigos). Tenemos en gran estima y prioridad este ámbito de nuestra vida. En Tarragona, por ejemplo, el compañero de la colla castellera suele ser uno de los elementos de captación e incorporación al grupo de portants de una determinada Cofradía.
3) El carisma y poder de atracción de un capataz. Su personalidad y conocimiento social influye en dos vertientes: el de persuasión personal atrayendo a la persona interesada y  el circunstancial, de hacer “venir para arriba” a los portants o costaleros en un momento dado de  de la procesión, sobre todo en Andalucía en donde las arengas de los mismos constituyen una curiosa y pintoresca escena de exaltado fervor, de prosa popular, cariñoso pique personal y un cierto tinte machista. En nuestra ciudad nos conformamos con un animoso y estoico ¡dalt!
4) Sentimiento de identidad y pertenencia hacia una Cofradía o Hermandad. También puede haber una cierta convergencia en ambos sitios con un menor nivel en Tarragona.  Aquí el influjo de la tradición familiar o social es más determinante. Pero también suele haber la tentación del cambio movido principalmente por el efecto de los dos puntos anteriores.

Assaig de portants de l'Oració a l'Hort, 2013. Foto: Grup de Facebook Portants Oració a l'Hort 

5) Recompensa externa de admiración tanto en el entorno más inmediato como en general. No cabe duda que su esfuerzo es motivo de reconocimiento, además de agradecimiento por quienes están más o menos involucrados en el desarrollo de la Semana Santa. La idiosincrasia social de nuestra ciudad quizás no sea tan apasionada hacia las procesiones como en la de Córdoba pero sí que existe, de alguna manera, un rasgo de admiración hacia el portant que con su esfuerzo da un aire más vistoso a un determinado paso. Pero en este aspecto se corre peligro de que este grupo de personas adquiera excesiva relevancia y dominio propiciando roces con la organización a la cuál pertenecen y se deben.
6) Motivos colaterales suelen ser la música de acompañamiento y los aplausos. En este aspecto, Tarragona, ofrece menos  florituras y liturgia escénica, pero también existe un cierto purito o competitividad con puntuales momentos de aplausos o reconocimiento por ejemplo a la llegada en la plaça del Rei sin ser tan efusivos y jaleados como en Andalucía. Es indudable que el acompañamiento de una buena banda de música otorga un sello especial al desfile con sones de marchas procesionales míticas algunas de ellas. En cuanto a la banda de tambores, cornetas, gaitas dentro de un orden y sensibilidad también es un buen acompañamiento para un paso llevado a hombros, no tanto si prima el excesivo protagonismo del bombo aragonés no demasiado acorde y propio de nuestras latitudes.  
  
CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN COSTALERO

Portants de l'Oració a l'Hort preparant-se per l'assaig, 2013
Foto: Grup de Facebook Portants Oració a l'Hort 
a) Condiciones físicas y técnicas. Se llega a la conclusión de que no es necesario disponer de una fuerte de complexión física (“cachas”) para meterse debajo de un paso. Simplemente contar con una buena situación y resistencia física y mental. Cada persona tiene una determinada contextura anatómica y esto le permite hacer frente a la energía requerida. Precisamente los ensayos permiten valorar esta condición colocando a cada uno según su constitución y posibilidades.
b) Honestidad. El esfuerzo a realizar es una labor de conjunto, de equipo. Uno tiene que dar lo que puede y no inhibirse en perjuicio de los otros. Los que se han situado debajo de un paso o saben lo que es soportar un mayor peso por un desnivel de una calle o un agujero de más o menos en la correa de un gancho.
c) Buen compañero. Es importante  la existencia del denominado vulgarmente como un “buen rollo” entre los componentes del colectivo de portants. Evidentemente debe resultar difícil ir codo a codo, durante horas, con otra persona con la que no te sientas a gusto a su lado.
d) Responsabilidad y compromiso. Se refiere principalmente en el cumplimiento de los ensayos,  puntualidad, disciplina en la recepción de las órdenes de un capataz. No es fácil, actualmente, someterse durante unas cuantas semanas a las exigencias de la preparación previa mediante los correspondientes ensayos. Incluso en algunos casos requiere adoptar una cierta autodisciplina personal para no verse afectado por factores marginales (alcohol, fumar y cuidado físico).
e) Capacidad de aguante. Se trata de un esfuerzo continuado, largo y en determinados momentos de dificultades exigiendo un innegable espíritu de sacrificio. Quizás sea uno de los aspectos más importantes y menos visibles de cara al exterior.

Assaig de portants de l'Oració a l'Hort, 2012. Foto: Grup de Facebook Portants Oració a l'Hort 
f) Experiencia. Como en otros aspectos de la vida, constituye un grado. El novato se resiente, precisando consejo y un mayor voluntad de concentración. Es trascendental cara a la continuidad. Una mala sensación de entrada puede ser determinante a la hora de  tomar una decisión de seguir el próximo año o dejarlo. Lo normal es la permanencia llegando, en algunos casos, a una edad avanzada. ¿Puede ser entre los 60 a 65 años?
Estos puntos los puede suscribir cualquier portant tarraconense o quienes en un momento  han realizado esta labor. No creo existan demasiada disparidad.

ANTIGUOS Y NUEVOS

En este singular mundillo de la Semana Santa, ha existido un “antes” y un “después” a partir de unas circunstancias y un momento en que las Cofradías se encontraron con serias dificultades para llevar sus pasos a hombros. Por factores que más abajo se explican se pasó de los “profesionales” a los “hermanos” integrantes de la propia Cofradía. Los primeros eran remunerados económicamente y con casi inexistentes ensayos y los segundos lo forman voluntarios con una participación más responsable y proclives a la preparación previa adecuada y concienzuda.  Incluso, en algunos casos, se encargan del cuidando,  montaje y  conservación del paso.
En este aspecto no creo exista notables diferencias entre un sitio u otro. Aunque en Tarragona  los “antiguos” fueron desapareciendo paulatinamente en los años cincuenta y solamente tenemos constancia de su permanencia a través de Reial Germandat de Jesús Natzarè. 

¿CUÁLES FUERON LOS FACTORES QUE OCASIONARON EL CITADO CAMBIO?

Pas de Jesús Natzarè. 2013 . Foto DPB
El aspecto económico fue el principal detonante al hacerse insostenible las continuas exigencias remunerativas de los componentes de los citados “profesionales” ocasionando quebraderos de cabeza en cada Semana Santa. En Andalucía la opción de un paso a ruedas es considerada como excepcional y fuera de contexto, por lo tanto hubo que hacer algo nuevo y se recurrió al llamamiento para conseguir voluntarios de la propia Hermandad. Solo fue iniciar una Cofradía para  luego actuar el mimetismo.
En nuestra ciudad las ruedas resultaron, en su momento, la alternativa obligada por la organización de la procesión del Santo Entierro  para un mejor desarrollo de la misma.  La citada Germandat Nazarena fue un caso excepcional de perseverancia en el seguimiento de la tradición de llevar a hombros su paso de La Verónica. Para los nazarenos los años sesenta y setenta fueron difíciles pasando por sucesivas dificultades y conflictos con los “profesionales” hasta el momento (años ochenta) en donde determinados congregantes  de la propia Germandat  tomaron la decisión de cargar con el paso del Nazareno propiciando un significativo cambio. Esto constituyó un aldabonazo para otras Cofradías pasando de las ruedas a hombros de voluntarios. Por lo visto ocurrió lo mismo en otras latitudes.
Intervino otro factor de carácter sociológico  como consecuencia de la transformación de una sociedad menos clasicista, más igualitaria con eliminación de prejuicios de ámbito social, en el sentido de no considerar el trabajo de costalero como algo destinado a la clase menos pudiente con necesidad de ganar un dinero. A ello se añade el hecho psicológico de que “nosotros también valemos y podemos hacer este trabajo…” desmontando  algunos mitos  desarrollados por los “antiguos” costaleros respeto a la dificultad y elevado peso del paso.
También surgió el resurgimiento del sentimiento de todo aquello relacionado con la tradición notablemente impulsada y seguida entre la juventud (estudiantes y diferentes organizaciones juveniles religiosas y laicas). En Tarragona la incorporación de portants voluntarios corre paralela al desarrollo y crecimiento de la actividad  “castellera”.
Así mismo influyó la progresiva pérdida de disciplina y respeto de los “profesionales” hacia las directivas de las Hermandades y Cofradías causando innumerables problemas de todo tipo. 
La incorporación de la mujer contribuyó de manera decisiva a la recuperación de la Semana Santa en general. Esto propició  indirectamente  o colateralmente la presencia y participación del marido, novio, hermano, hijo… favoreciendo la oferta y dedicación de los mismos.
Hasta aquí un breve comentario a la citada entrevista. Quizás se ha dejado algo en el tintero, digo teclado. Me resultaría interesante conocer la opinión de nuestros lectores acerca de estas consideraciones.

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