dimarts, 30 de setembre de 2014

LA PROCESSÓ DEL SANT ENTERRAMENT



Ha transcurrido el verano. Dentro de unos días pasaremos el ecuador del año semanasantero. Me anticipo para tocar un tema recurrente como es el desarrollo de la procesión del Santo Entierro de Viernes Santo. Quizás caigo en un error el afirmar que existe una  opinión general sobre este importante acto, calificándolo, en pocas palabras, de lento y pesado para los espectadores y participantes. No es el único problema, pero si el principal. Basta observar la cantidad de público al inicio y al final. Esto significa algo.
Todos los años, desde la Sang, se realizan esfuerzos para mejorar su funcionamiento mediante una comisión creada especialmente para ello elaborando una normativa a seguir y luego un informe final  en donde se exponen las  incidencias observadas. No cabe duda de la existencia de un interés por atinar con las soluciones adecuadas. Pero no se termina de dar con la tecla adecuada. La comisión debe encontrar serias dificultades para evaluar su informe y proponer medidas. No tropiezan ante la ordenación de una sola procesión sino de varias al mismo tiempo. Da la impresión de que cada cofradía realiza su propio desfile sin pensar en resultado del conjunto. En un símil futbolero diríamos que cada uno juega su propio partido.
Desconociendo el detalle del citado informe intuyó que los aspectos puestos de relieve giraran, en  líneas generales,  entorno a los siguientes puntos:
  • a) Las “pasadas” de los armats pueden ser un factor de incidencia.
  • b) También los descansos de los pasos llevados a hombros.
  • c) El lento ritmo de dos pasos, en concreto, frenan el transcurrir de las restantes cofradías.
  • d) Problemas de coordinación y entendimiento entre los arregladores de cada cofradía y los de la Sang.
  • e) Dificultades en el cumplimiento de las normativas (distancias, medida del sonido de las bandas, vestuario, respeto, etc.) establecidas de antemano.

Bandera negra de la Sang. Foto: D. Pallejà
Punto a). Habría que sopesar en qué medida las “passades” de los armats en el Pla de Palau, Catedral, Plaça de la Font y Rambla influyen en la salida del resto de la procesión. Basta situarse en el Passeig de Sant Antoni y notaremos los tiempos de espera. Pero también pueden ser un aspecto favorable para la consiguiente regulación del descanso de los pasos llevados a hombros apuntados en el punto b). Por lo tanto este factor se puede considerar más o menos neutral. Pero alguna repercusión tiene cuando, una vez llegan los armats a la Plaça del Rei,  todo el resto de la procesión transcurre con mayor celeridad. Quizás sea cuestión de “pasadas” desproporcionadas en cuanto a su duración.
Punto b). En lo referente a los descansos de los pasos llevados a hombros hay dos interpretaciones. Cofradías con posibilidad de jugar a una especie de acordeón al situar el misteri a mitad de la filas, frente a otras con pocos participantes cuyo único recurso es detener toda la cofradía, distanciándose de la precedente. Habría que calibrar la posibilidad de inmovilizar y descansar todos los pasos al mismo tiempo. Cuestión de analizar por medio de una procesión virtual en ordenador.
Respeto al apartado c) el foco de atención se dirige hacia la cofradía con pasos llevados a hombros de distinta manera al resto y además cuanta con la dificultad de no poder aplicar la “goma”, según el argot ciclista. Estamos ante un aspecto considerado como estructural aceptada de principio. Sería deseable y de agradecer que la cofradía afectada pusiera empeño, raciocinio e imaginación para resolver el problema. A primera vista solo cabe dos alternativas: una de mentalización para tomar la decisión de cambiar la actual modalidad denominada familiarmente como “a la andaluza”, o dos, resolver el problema de índole técnico ampliando el espacio del pasito (por ejemplo, si ahora es de 20 cms. Intentar duplicarlo). Desconozco si esto puede llevarse a cabo sin la presencia de los habituales ganxos.
Detall del pas del Cristo del Buen Amor. Foto: Daniel Pallejà
Los puntos d) y e) se pueden refundir en uno solo al partir del mismo conflicto de fondo. Aparentemente no concurre una buena sintonía, y por lo tanto colaboración, de las cofradías con la entidad organizadora. En algunos casos se pone de manifiesto en la simple discusión o divergencia, a pie de calle, entre arregladores de uno y otro signo. ¿Se cumplen y respetan las directrices de la Sang?, ¿Cómo se solucionan las discrepancias?
La primera impresión es que no remamos en el mismo sentido o con idéntica intensidad. Hay un timonel  con tripulantes bogando a su aire. Esto puede obedecer a varios factores:
  • No existe una responsabilidad compartida en cuanto al funcionamiento y desarrollo de la procesión.
  • La entidad organizadora no logra transmitir esta responsabilidad o no tiene la suficiente fuerza para hacer cumplir sus medidas.
  • Los personalismos entorpecen las buenas intenciones.
  • Escaso espíritu colaborador ante un interés común.
  • En última instancia se acepta el problema como algo  irreversible. Los parones y la lentitud son cosas que “También suceden en procesiones de otros lugares”.

Pero volviendo al símil futbolero. Si los resultados no acompañan a lo mejor es conveniente pensar en cambios, en algo diferente. Históricamente la organización de la procesión recae sobre la Sang. Pero es evidente que esta tradición viene de otros tiempos y circunstancias. Actualmente hay más cofradías y pasos. Incluso el aspecto sociológico ha cambiado mucho perdiéndose el valor jerárquico de antaño, siendo reflejo de una sociedad compleja y variada.
Arrengladora de l'Ecce-Homo. Foto: D. Pallejà
Las cofradías ya no obedecen a criterios meramente gremiales, profesionales o sociales, adquiriendo un protagonismo en actos y personas no existente anteriormente.
Quizás sea el momento de efectuar algún  cambio “transmitiendo” o “cediendo” poderes a la Agrupació d’Associacions de Setmana Santa de Tarragona, involucrando mayormente a las cofradías en la ordenación y desarrollo de la procesión. Sin romper con la tradicional titularidad, en manos de la Sang, cabría la posibilidad intentar transformar un tanto lo que, a nivel empresarial, se denomina “organigrama ejecutivo” en forma de pirámide participativa, incrementando la responsabilidad de las distintas cofradías quienes, precisamente, deberían adquirir el  compromiso de regular el correcto funcionamiento poniendo sus propios medios. No sería la Sang quién solamente tiene y debe resolver el problema. Son el conjunto de cofradías  las interesadas en participar y poner empeño en trabajar para el buen funcionamiento de la procesión. Incluso no sería necesario intercalar arrengladors de la Sang en medio de las filas de otras cofradías evitando suspicacias y roces.
Alguien puede argumentar que, después de todo, seguiríamos con el mismo problema subrayando que en el fondo subyace una cuestión de mentalidad, de actitud, de manera de ser, de disparidad de criterios, de carencia de un interés común, de soslayar enfrentamientos, de antiguos enconos y de objetivos contradictorios, de diálogo de sordos... ¿Las cofradías ofrecerían la debida colaboración?, ¿Recogerían el reto en su justa dimensión?, ¿Seríamos capaces de romper la actual tendencia de que cada uno va a lo suyo?, ¿Llegaríamos a tener una visión del todo en lugar de lo particular? Me consta que romper con tradiciones establecidas cuesta mucho y más en cuestiones como esta, pero se podría dar un margen de confianza y probar mientras exista una posibilidad de mejora.

La distancia con la que escribo puede hacerme percibir las cosas de manera diferente pero pongo en evidencia un problema subsistente todos los años. Se me puede achacar una visión muy personal y alejada de la realidad. No está en mi ánimo crear innecesaria división ó polémica destructiva. Todo lo contrario. Aporto una opinión movido por un  sentimiento de querer mejorar una situación  para bien de nuestra Semana Santa. Estamos hablando del  principal acto de nuestra Semana Santa de Tarragona, la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo. No se nos olvide.

2 comentaris:

  1. Es un artículo interesante y debemos meditar en todos y cada uno de los aspectos que analizas como causa de la lentitud del trancurrir del Sant Enterrament. Creo que tienes mucha razón cuando dices que los "personalismos entorpecen las buenas intenciones", o cuando comentas la aceptación de la irreversibilidad del problema, o la falta de responsabilidad compartida, etc. ¿Pero como resolvemos este problema y damos solemnidad y lucidez a nuestra procesión principal?, es eso lo que debemos debatir, como comentas, el estudio frío y analítico de un aplicativo informático podría ayudar, pues las paradas "dels armats" se harían de una manera más "científica", en cuanto a la cofradía del Buen Amor se debería reconducir para que entendieran que ellos forman parte de un todo y deben con sus características propias seguir el ritmo y cadencia natural del desfile. En lo único que discrepo algo es en el tema de la organización del acto, por historia es una procesión que siempre a organizado la Sang, este tipo de manifestaciones se deben al espiritu religioso y a la tradición, no creo que el cometido de la Agrupació deba ser organizar el Sant Enterrament, la Agrupació debe estar en otros menesteres y eso si, apoyar a todas las cofradías y animar a las mismas a que no se creen enfrentamientos entre ellas. A la Sang, si tiene necesidad de ayuda ofrecersela, pero lo importante es crear un espíritu de colaboración entre las distintas cofradias y hermandades, debemos meternos en la cabeza que todos somos uno en esto de nuestra procesión principal y que debemos resolver de una vez por todas estos detalles que deslucen nuestra primigenia manifestación semanasantera.

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  2. Interesante todo lo comentado en este artículo y todo digno de un amplio debate. Bien, todo no. Hay una cosa que pienso que es intocable y agena a cualquier debate. Y es el siguiente comentario (copio y pego): "Históricamente la organización de la procesión recae sobre la Sang. Pero es evidente que esta tradición viene de otros tiempos y circunstancias". Decir al respecto que las circunstancias pueden ser distintas pero lo que está claro es que la procesión del Santo Entierro del viernes Santo es un acto que organiza la congregación de la Sang y esto no puede "tocarse", de la misma manera que nadie discute los actos y procesiones organizados por otras cofradías o si los han de organizar otras. Nadie piensa que la procesión del martes santo estuviese organizada por otra cofradía que no fuesen los Nazarenos o la del miércoles santo que no la organizasen los de NPJP.

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