dimecres, 1 de març de 2017

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divendres, 20 de gener de 2017

8è CONGRÈS DE CONFRARIES DE SETMANA SANTA DE CATALUNYA A VALLS


Benvolguts/des confrares,

L’Agrupació de Confraries i Germandats Setmana Santa a Valls és l’organitzadora del 8è Congrés Català de Congregacions, Confraries i Germandats de Setmana Santa, que tindrà lloc els dies 17, 18 i 19 de febrer de 2017.

És per a nosaltres un repte haver agafat el relleu de les grans ciutats que ens han precedit, com han estat Tarragona,Girona, Barcelona, Reus, Mataró, Perpinyà i Tortosa. Ho fem amb molta il·lusió i amb moltes ganes, pensant que és un bon moment per conèixer-nos millor, compartint tots plegats la fe de les nostres vivències.
Davant les preguntes i inquietuds que els actuals temps ens deparen, aquestes jornades de confraternitat a l’entorn de les celebracions de Setmana Santa, ens han de permetre poder reflexionar de cara al futur, tal com proposa el lema d’aquest 8è Congrés: Els reptes de les confraries en el segle XXI.

És per això que us convidem a acompanyar-nos al llarg d’aquests dies i participar activament en les jornades. Accedint al web de la nostra Setmana Santa que consta al peu d’aquest escrit, trobareu el programa d’actes del Congrés i la butlleta d’inscripció. No dubtem que la programació que hem preparat us complaurà i volem que serveixi també per mostrar la nostra ciutat i donar a conèixer la nostra Setmana Santa i el nostre art.
Per finalitzar, us agrairem que en feu ressò a totes aquelles persones interessades, especialment de la vostra confraria i d’altres que conegueu.
Confiant poder-vos saludar personalment i gaudir de la vostra presència i companyia, aprofitem per saludar-vos molt cordialment,

Jordi Peris Gomà, president de l’Agrupació de de Confraries i Germandats de la Setmana Santa a Valls

Francesc Fàbregas Bonet, President del 8è Congrés




EMPIEZA LA TEMPORADA


Permítaseme aplicar el típico argot futbolístico. La actividad de la Semana Santa de Tarragona tiene una “temporada” que, normalmente, empieza en Enero y acaba el Sábado Santo. Durante el resto del año hay un trabajo más propio de las “directivas”. En unos casos más intensos y en otros en un ámbito de reuniones rutinarias. En nuestra ciudad resulta improbable contemplar, por ejemplo, la salida extraordinaria de una determinada imagen como las que están proliferando en otras latitudes. Nos queda la emocionante imagen de la entrada  La Soledad al monasterio de Montserrat.

Alrededor de la segunda quincena de Enero inicia formalmente la “pretemporada”. Es cuando se entra en los movimientos dirigidos a completar  “plantillas”  de portantes para luego emprender los “entrenamientos” o ensayos. Algo parecido ocurre con las bandas. Las directivas preparan los opúsculos con la ardua tarea de encontrar “patrocinadores”. Gestiones para “fichar” a un presentador de “campanillas” y a un abanderado adecuado socialmente y económicamente. Tienen lugar algunos encuentros “amistosos” de bandas, conferencias o conciertos. Se emprenden las sucesivas “tareas logísticas” de los sacrificados “utilleros” para tenerlo todo a punto (vestas, mantenimiento de pasos, limpieza, hachas, guiones, faldones, adorno floral…). Mientras tanto se ha puesto en circulación la renovación de “abonos de la temporada” y el posterior control de las devoluciones o impagos. Entrando en la Semana de Pasión se realiza la tradicional “presentación oficial” o pregón de la Semana Santa. Le siguen los diferentes “partidos de preparación” a cargo de las procesiones de las cofradías, culminando, el Viernes Santo, con la “semifinal” de la recogida de pasos y la “final” de del  Santo Entierro acabando en la “prorroga” de Sábado Santo como final de temporada.

Hablando del mundo cofrade aprovecho la ocasión para incidir en un tema inexistente en Tarragona. Habitualmente un “alta de socio” o congregante  se reduce a una operación meramente administrativa al rellenar un impreso y poco más. En otros lugares el ingreso a una cofradía queda enmarcado en un acontecimiento social rodeado de una cierta liturgia costumbrista  plasmado un entrañable acto de imposición de medalla de congregante.  Su objetivo consiste en evitar la frialdad burocrática antes descrita, dar la debida trascendencia y repercusión al hecho de pertenencia a una organización, buscar un  conocimiento del cofrade y alimentar el efecto de la  tradición y religiosidad hacia la misma. En definitiva es una manera de crear “afición” y cariño hacia la entidad.
Normalmente la decisión de pertenencia a una determinada cofradía obedece a la influencia de la familia, de amistades, de personas cercanas o simplemente una afinidad concreta de carácter personal. Aquí no existe el “efecto gaseosa” propiciado por el hecho de haber logrado un título o ascenso. La institución  debería agradecer, de alguna manera, esta elección dándole la debida importancia mediante una especial acogida con el fin de integrarlo e identificarlo con la misma.   
Este tipo de acto podría tener repercusiones colaterales interesantes. La mayoría de inscripciones provienen de la adolescencia y juventud, por lo tanto, en el comentado ceremonial tendríamos la  oportunidad de poner en conocimiento de los mismos aspectos como la historia y anécdotas de la cofradía, explicación de  la escena  del paso que acompañan, la tradición y el sentido religioso de lo que representa asistir a una procesión. No se habla de montar una gran parafernalia, simplemente una ceremonia sencilla y entrañable en la cual quede constancia de un cierto acercamiento y vínculo entre congregante y cofradía. ¿Podría aprovechar el acto de presentación del opúsculo para ello?.
Introducir esta costumbre en Tarragona parecerá un cambio un tanto ajeno a lo acostumbrado hasta ahora. Puede ser. Pero también se han encajado otras cosas, por ejemplo, bombos aragoneses. Su mayor o menor éxito vendría dado por el interés, el tiempo y la perseverancia en llevarlo a cabo. ¿Valdría la pena intentarlo?.